No puedo luchar solo en contra de una tradición de muchísimos años, entre otras de las
cosas porque ya hay muchas asociaciones antitaurinas que lo hacen en representación de un colectivo, que cada vez se manifiesta más en contra de esta práctica sangrienta.
Ya el pasado 15 de junio más de 24.000 personas aproximadamente, presenciaron otro de esos bochornosos espectáculos en la plaza de las Ventas de Madrid, que tuvo como protagonista al polémico torero de Galapagar, José Tomás. Han pasado más de 2000 años de historia, pero eso no importa. La sociedad morbosa e insaciable a la que pertenecía ese público masivo del circo romano no ha cambiado tanto y se reencarna hoy en una audiencia taurina que espera de su héroe, desafío, poder, gallardía.
Los toros antes de salir a la plaza son maltratados y encerrados, no es un duelo entre dos grandes, no es una lucha entre el hombre y la bestia por igual. Esos toros que todos vemos por televisión suelen ser los más pequeños de la manada. El torero juega con ventaja, sólo bastan varios capotazos para marear al animal miope, banderillas y estocadas finales para que se desangre y agonice lentamente cayendo rendido en el ruedo.
Aparte de los encierros de San Fermín, otra tradición es la del toro de la Vega en Tordesillas, en la que todo el pueblo persigue al toro a pie o a caballo maltratándolo. A pesar de todas estas barbaridades, me llamó la atención que una de esas “personas” que “disfrutaba” de la “fiesta” comentara en T.V. “En este país quién nazca toro tiene ese fin”. Pobre animal, si tenía que haber nacido vaca en la India…Me pregunto si algún día se extinguirán estas salvajadas.

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a Ssaludarte niño, cuiidate
qe sStesS sSuper bn...
baii